El MIT instala altavoces de ruido rosa en cada dormitorio de Massachusetts para limpiar cerebros durante el sueño
Investigadores del MIT despliegan un sistema estatal de ráfagas de ruido rosa sincronizadas con las ondas lentas de los ciudadanos para vaciarles el líquido cefalorraquídeo cada noche.
El Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha comenzado a instalar altavoces de ruido rosa en todos los dormitorios del estado, con la misión de limpiar el cerebro de los residentes mientras duermen. La primera fase cubre 3.200 hogares y avanza a un ritmo de 400 viviendas por noche.
El dispositivo emite ráfagas de 50 milisegundos en el pico exacto de las ondas lentas de cada persona. Para lograrlo, un equipo de técnicos con electrodos portátiles recorre las casas al atardecer y coloca sensores en la frente de los voluntarios. «Si el impulso llega en el momento justo, el líquido cefalorraquídeo sale disparado como un géiser», declaró Laura Lewis, responsable del proyecto. «Es como empujar a un niño en el columpio, pero con treinta millones de columpios a la vez».
Los vecinos han tenido que reorganizar su vida: las familias con bebés duermen en turnos de cuatro horas para no perder la ventana de ondas lentas, y los insomnes hacen cola en centros de sincronización donde les miden la actividad cerebral antes de acostarse. El ayuntamiento de Cambridge ha prohibido las siestas diurnas para no desajustar el calendario de ráfagas.
La empresa fundada por Lewis prepara una diadema doméstica que aplicará el estímulo sin técnicos. El MIT ya planea ampliar el sistema a residencias de mayores y a la Estación Espacial Internacional, donde los astronautas dormirán con ruido rosa para no acumular proteínas dañinas. «Si funciona, nadie volverá a despertarse con la cabeza sucia», añadió Lewis.
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