España prohíbe los textos de más de 400 palabras y sustituye los libros por pantallas de scroll infinito en todos los institutos
Tras el batacazo en PISA, el Ministerio de Educación decreta que ningún alumno vuelva a enfrentarse a un párrafo que exija esfuerzo: los libros se trocean en fragmentos de 140 caracteres y los exámenes se responden deslizando el dedo.
El Ministerio de Educación ha decretado esta mañana la prohibición total de los textos de más de 400 palabras en todos los institutos del país, sustituyéndolos por pantallas de scroll infinito instaladas en cada aula. La medida, anunciada como «solución definitiva a la crisis de comprensión lectora», convierte cada libro de texto en una sucesión de fragmentos de 140 caracteres que el alumno debe deslizar con el pulgar a velocidad de vértigo.
Los primeros centros en estrenar el sistema han sido los de País Vasco, Navarra, Baleares y Cataluña, donde el uso intensivo de tecnología ya era norma. «Si los chavales solo saben leer deslizando, les daremos exactamente eso», ha explicado el secretario de Estado de Educación, que ha supervisado personalmente la instalación de las pantallas. Los profesores de Lengua, que hasta ahora pedían lecturas de varias páginas, han sido reasignados a la función de «dinamizadores del scroll», encargados de medir con un cronómetro cuántos centímetros de texto desplaza cada estudiante por minuto.
La OCDE ha aplaudido la iniciativa y ha anunciado que en la próxima edición de PISA evaluará a los alumnos españoles únicamente con vídeos de quince segundos y titulares de prensa deportiva. «Ya no tiene sentido pedirles que razonen un problema matemático si no han leído el enunciado», ha admitido un portavoz del organismo. Mientras tanto, las editoriales han comenzado a trocear el Quijote en entregas diarias de una línea, y los primeros lectores apresurados ya han completado el capítulo de los molinos en menos de tres segundos, sin detenerse a preguntarse qué demonios giraba allí.
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