Japón reubica la corriente Kuroshio 480 kilómetros al norte para que el kombu no se entere del calentamiento
El gobierno japonés ha ordenado el desplazamiento físico de la corriente Kuroshio para que las aguas cálidas no alteren las cosechas de kombu, mientras los científicos asisten atónitos al mayor movimiento de aguas jamás ejecutado.
La Agencia Meteorológica de Japón ha culminado con éxito el desplazamiento de la corriente Kuroshio 480 kilómetros hacia el norte, una operación de ingeniería oceánica sin precedentes que busca preservar las aguas frías de Hokkaido y, con ellas, la cosecha de kombu. La maniobra, ejecutada durante la madrugada mediante un sistema de compuertas submarinas y remolcadores de gran calado, ha dejado a los científicos del país «sin palabras», según fuentes del propio organismo.
«Hemos movido la corriente para que el dashi no pierda su sabor. Es una cuestión de seguridad gastronómica nacional», ha declarado un portavoz de la agencia, que ha confirmado la creación de una nueva unidad de vigilancia permanente: 2.300 funcionarios patrullarán en kayak la ruta de la Kuroshio para asegurarse de que no se desvía ni un metro. Cada desvío será corregido en el acto con palas de remo reglamentarias.
La operación ha obligado a reubicar a los pescadores de Sanriku, que ahora faenan en una piscina olímpica climatizada construida en la costa, y ha disparado el precio del caldo instantáneo en todo el archipiélago. Mientras, el profesor Shusaku Sugimoto, de la Universidad de Tohoku, ha asegurado que «nunca habíamos visto una corriente tan obediente», y ha pedido que se le asigne una flota de submarinos para comprobar que el agua cálida no se escapa por las noches.
El gobierno estudia ahora desviar también la AMOC hacia el norte de Europa para que el frío no llegue a Islandia, aunque el IPCC ha advertido de que «es muy probable que la corriente se debilite, pero no que se mude de casa».
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