La NASA convierte la Estación Espacial Internacional en un huerto de chiles tan rectos que los astronautas los usan como reglas de precisión
La agencia espacial amplía el cultivo orbital de pimientos Hatch a toda la estación y los tallos, al crecer sin gravedad, salen tan rectos que la tripulación los emplea para medir y nivelar los experimentos.
La NASA ha transformado la Estación Espacial Internacional en una plantación industrial de chiles Hatch después de que los tallos del experimento Plant Habitat-04 crecieran tan rectos que la agencia los haya declarado patrón de medida oficial para todos los instrumentos orbitales.
La tripulación ha sustituido los flexómetros por los pedicelos de los pimientos, que salen del cultivo con una rectitud que ningún nivel de burbuja terrestre alcanza. Cada mañana, un astronauta recorre los módulos comprobando que las paredes, las tuercas y hasta la inclinación de las camas flotantes coinciden con la línea del tallo número 26, el único que la NASA conserva sin comerse.
El programa, que empezó con 48 semillas en una cámara del tamaño de un microondas, se ha extendido a los pasillos, la cúpula y el módulo de ejercicio. Los ventiladores que antes simulaban abejas ahora funcionan a diez velocidades distintas para que las plantas crezcan aún más tiesas, y los técnicos del Centro Espacial Kennedy han dejado de mirar las pantallas: confían en que el huerto les avise por la forma de los rabillos.
La agencia prepara ya una misión a Marte en la que los chiles no se comerán. Servirán para trazar la ruta, alinear las antenas y decidir, según un portavoz, «si la nave va derecha o va torcida».
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