Suiza abre cinco sectores laborales a hispanohablantes que solo sepan decir «sí» con la cabeza y usar un martillo
Las autoridades helvéticas han ampliado el programa de integración laboral exprés: cocina, construcción, limpieza, logística y jardinería admiten ya a trabajadores que no hablen idioma alguno, siempre que demuestren puntería con la herramienta y resistencia a la rutina.
La Secretaría de Estado de Migración de Suiza ha puesto en marcha el programa «Trabajo sin Palabras», por el que cualquier ciudadano español puede incorporarse a los sectores de cocina, construcción, limpieza, logística y jardinería sin acreditar idioma ni titulación universitaria. El requisito único es superar una prueba física de doce horas en la que el aspirante debe seguir instrucciones sin preguntar, asentir con la cabeza y no pronunciar más de tres palabras en todo el turno.
Los responsables del programa han instalado en la frontera de Ginebra cinco pasarelas temáticas: quien elige construcción recibe un martillo y un plano mudo; quien opta por cocina, un delantal y una campana que suena cuando hay que sacar el plato. «El idioma se aprende sobre la marcha, pero el martillo no necesita traductor», ha declarado un portavoz de la oficina, que ha confirmado que algunos puestos de obra alcanzan los 5.000 francos suizos y que el alojamiento se asigna por sorteo entre literas.
La medida ha provocado un efecto dominó en los cantones: los hoteles han sustituido los menús por pictogramas, los almacenes han numerado cada caja con colores y los jardines públicos se podan ahora siguiendo un código de silbidos. Las escuelas de idiomas, ante la falta de alumnos, han reconvertido sus aulas en taquillas para guardar cascos y delantales. El programa se ampliará en primavera con una sexta pasarela dedicada a la hostelería de montaña, en la que bastará con saber esquiar y sonreír.
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