El Museo de la Ciencia de Valladolid declara la plancha «patrimonio emocional de la humanidad» y exige una por cada tejido conocido
El Museo de la Ciencia de Valladolid eleva la plancha a categoría de obra de arte y obliga a los visitantes a clasificar sus armarios por textil, color y temperatura antes de entrar.
El Museo de la Ciencia de Valladolid ha inaugurado una exposición permanente en la que la plancha deja de ser un electrodoméstico para convertirse en «el objeto más antiguo del Sistema Solar», según el comisario de la muestra. La institución ha decidido que cada visitante debe entregar en taquilla una plancha propia, clasificada por tejido, color y temperatura, antes de acceder a la sala.
La medida ha obligado a los vecinos de la ciudad a vaciar sus armarios y a construir estanterías metálicas en los rellanos para almacenar los ejemplares que no caben en el museo. El Ayuntamiento ha habilitado un antiguo mercado como almacén de planchas incautadas, donde ya se acumulan modelos de gasolina, alcohol y carbón que los ciudadanos intentaron esconder en el interior de colchones y neveras.
El comisario, Carlos Uzquiano, ha explicado que la exposición «no es una colección, es un censo sentimental» y que su objetivo es que cada plancha del mundo tenga una ficha con el nombre de la madre que la usó. Para ello, el museo ha contratado a un equipo de grabadores que recorren los barrios preguntando a los residentes si conservan la plancha de su abuela y si estarían dispuestos a donarla para que sea fundida en una escultura con forma de ballena.
La Consejería de Cultura ha anunciado que a partir de la próxima semana será obligatorio presentar la plancha familiar en cualquier trámite administrativo, y que quienes no puedan acreditar su posesión deberán asistir a un taller de planchado en el museo hasta completar un mínimo de doscientas horas. La muestra permanecerá abierta hasta que se agoten las existencias.
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