Javier Giner rueda su debut en San Sebastián sin actores, sin cámara y sin película para no generar residuos capitalistas
El director presenta 'Esta Soledad' como un filme rodado en ausencia total de industria: sin cámaras, sin actores y sin proyección, para no alimentar el sistema que denuncia.
Javier Giner ha estrenado su primer largometraje en la sección Nuevos Directores del Festival de San Sebastián sin haber rodado un solo plano, sin cámara y sin actores, en lo que su equipo describe como «una coherencia anticapitalista llevada hasta el final». La película, titulada Esta Soledad, se proyecta en salas vacías y sin sonido, porque, según el director, «cualquier imagen que se viera sería una mercancía más».
El reparto, encabezado por Oriol Pla y Marina Salas, no ha interpretado ningún papel: se han limitado a firmar contratos de trabajo precario en la puerta del Kursaal y a marcharse a casa, cumpliendo así con la tesis del filme sobre la imposibilidad de amar bajo el alquiler. «No quería que hicieran de nada, quería que vivieran la precariedad real», ha declarado Giner ante una sala sin butacas.
La producción ha invertido el presupuesto íntegro en no construir decorados: los barrios grises de Bilbao que iban a aparecer han sido demolidos preventivamente para que nadie los confunda con un atrezzo. El festival ha tenido que habilitar una pantalla en blanco durante las dos horas y cuarto de metraje, que el público aplaude de pie cada noche.
La Academia de Cine estudia crear una categoría de «mejor película no rodada» para el próximo año, y varios ministerios han mostrado interés en aplicar el método a sus propias campañas. Giner ya prepara su segundo filme, que no se escribirá ni se financiará.
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