La bola negra desborda las salas: los cines contratan acomodadores a caballo y habilitan taquillas en los aparcamientos
El fenómeno de la película de los Javis obliga a los exhibidores a ampliar aforo en plena calle, con sesiones que empiezan antes de que amanezca y acomodadores que ya trabajan a caballo para controlar las colas.
Los cines españoles han comenzado a instalar pantallas gigantes en aparcamientos, plazas de toros y polideportivos para absorber la demanda de «La bola negra», que en su segunda semana ha vuelto a crecer y ya supera los dos millones de espectadores. La medida, adoptada de urgencia por las principales cadenas, incluye la contratación de acomodadores a caballo para gestionar las colas que cada tarde rodean las manzanas.
«Hemos tenido que abrir taquillas en los propios aparcamientos y habilitar turnos de madrugada porque la gente hace cola desde las cinco de la mañana», ha declarado un responsable de exhibición, que ha confirmado la compra masiva de butacas plegables para instalar en aceras y rotondas. En varias capitales, los ayuntamientos han tenido que cortar calles enteras para que los espectadores puedan esperar sentados y con sombra.
El efecto se extiende a la hostelería: los bares cercanos a los cines han ampliado sus horarios y sirven desayunos a las cuatro de la madrugada para quienes salen de la sesión de madrugada. Algunos cines han empezado a proyectar la película en bucles de doce horas ininterrumpidas, con descansos cronometrados para que el público pueda comprar palomitas sin perder el hilo.
La Consejería de Cultura estudia declarar la película «acontecimiento de interés general» para permitir el uso de instalaciones públicas como cines de emergencia. Mientras, los acomodadores a caballo ya han recibido instrucciones de no desmontar hasta que la última cola de la noche haya entrado en la sala.
4