Los veterinarios exigen que los perros aprueben un examen de olfato antes de salir a la calle
Los expertos en comportamiento canino impulsan una normativa que obliga a los perros a superar una prueba olfativa para poder pasear, con inspectores midiendo cada parada ante un árbol.
Los veterinarios expertos en comportamiento canino han puesto en marcha un examen oficial de olfato que todo perro deberá aprobar antes de poner una pata en la calle. La prueba, que se realizará en parques habilitados, consiste en identificar once rastros distintos en menos de veinte minutos mientras un inspector cronometra cada detención ante farolas, árboles y bordillos.
«No se trata de caminar más, sino de olfatear con criterio. Un perro que no supere el examen deberá repetirlo hasta que demuestre que sabe distinguir una marca de otro can de una simple hoja seca», ha declarado Mariam Martínez Ortega, veterinaria de Kivet, durante la presentación del protocolo. Los dueños que tiren de la correa durante la prueba serán sancionados con la repetición inmediata del ejercicio.
La medida ha obligado a los ayuntamientos a construir circuitos olfativos permanentes en cada barrio, con zonas de rastreo numeradas y turnos rotatorios. Los perros que aprueban reciben un carné que les permite detenerse hasta tres minutos por olor detectado, mientras que los suspensos quedan confinados a paseos lineales sin paradas.
Los primeros exámenes han dejado imágenes insólitas: colas de canes esperando su turno, entrenadores impartiendo cursillos intensivos de nariz y dueños estudiando mapas de olores como si prepararan una oposición. «Ahora el paseo es una asignatura con nota», resume un instructor.
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