La Copa del Rey se jugará en campos de tierra batida y con casco obligatorio tras el apedreamiento del autobús del Hortaleza
La Federación Española de Fútbol decreta que todos los partidos de la Copa del Rey se disputen en recintos con muro perimetral de tres metros y que los autobuses visitantes circulen escoltados por la Guardia Civil desde la frontera provincial.
La Federación Española de Fútbol ha decretado que todos los partidos de la Copa del Rey se disputen en campos de tierra batida y con casco obligatorio para los jugadores, después de que el autobús del Sporting de Hortaleza fuera apedreado a su llegada al campo del Atlético Unión Güímar. La medida, de efecto inmediato, obliga a los clubes a instalar muros perimetrales de tres metros de altura y a que los vehículos visitantes circulen escoltados por la Guardia Civil desde la frontera provincial.
El nuevo protocolo establece que los equipos visitantes deberán viajar en autobuses blindados con ventanas de policarbonato y que los aficionados locales serán desalojados del recinto tres horas antes del pitido inicial. La Federación ha confirmado que el Güímar-Hortaleza queda suspendido sine die y que el partido se reanudará en un campo neutral cuando concluyan las obras de fortificación. «Hemos decidido que la Copa se juegue en condiciones de seguridad homologables a las de un polvorín», ha declarado un portavoz federativo.
Los clubes de Tenerife han comenzado a construir túneles de acceso para que los árbitros no crucen la calle y los utilleros han sido instruidos en el manejo de extintores antidisturbios. La Federación estudia además que cada jugador lleve un chaleco reflectante con número de licencia visible desde el aire. El autobús del Hortaleza, que regresó a Madrid con las ventanillas rotas, será expuesto en la sede federativa como material docente para cursos de prevención.
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