Sánchez y Mamdani instalan una canasta oficial en Gracie Mansion y convierten cada reunión de gobierno en un partido a puerta cerrada
El alcalde de Nueva York y el presidente español han transformado la residencia oficial en una cancha permanente donde los acuerdos se cierran lanzando bolas de papel desde el tiro libre, con banderas de fondo y un marcador que ya supera los miles de encestes.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, han ordenado instalar una canasta de baloncesto reglamentaria en el salón principal de Gracie Mansion y han decretado que toda reunión oficial se celebre en formato de partido a puerta cerrada. La primera medida en vigor es que ningún acuerdo se considera cerrado hasta que ambas partes encesten una bola de papel desde la línea de tiro libre, con traje y corbata, mientras suena música enérgica.
El cuerpo de seguridad de la residencia ha tenido que reordenar el mobiliario para dejar espacio a la zona de lanzamiento. Los ujieres recogen cada mañana las bolas de papel usadas la víspera y las clasifican por dificultad. Fuentes del ayuntamiento aseguran que el marcador acumulado supera ya los miles de encestes y que el próximo paso es construir una canasta portátil que viaje con la delegación española a cada cumbre internacional.
La escena, grabada tras la reunión de la semana pasada, muestra a ambos dirigentes lanzando con gesto técnico y riéndose al ritmo de la música. Mamdani ha añadido la etiqueta «Skyhook» a la publicación, en alusión al gancho elevado de Kareem Abdul-Jabbar. Sánchez, por su parte, ha defendido que «ser de izquierdas significa intentar tiros difíciles», y ha confirmado que el próximo encuentro bilateral se jugará al mejor de siete canastas.
Los funcionarios de la residencia han recibido instrucciones de asistir a las reuniones con una bola de papel personalizada y de no abandonar la sala hasta lograr al menos un enceste. El servicio de limpieza ha solicitado un refuerzo de plantilla ante la acumulación de lanzamientos fallidos, que ya ocupan dos salas contiguas.
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