Sinner se instala en una clínica de San Cándido y convierte su recuperación en un torneo permanente con Zverev esperando en la puerta
El tenista italiano Jannik Sinner ha decidido no volver a competir hasta que su rodilla derecha esté perfecta, y para ello ha montado un torneo de exhibición diario en su clínica de San Cándido donde él mismo se enfrenta a fisioterapeutas, mientras Zverev acampa en Shanghái esperando el número uno.
Jannik Sinner ha convertido su recuperación de la rodilla derecha en un torneo permanente que se disputa cada mañana en una clínica de San Cándido, con él mismo como único participante y una veintena de fisioterapeutas rotando como rivales. La organización ha instalado una grada portátil para doscientos vecinos que acuden a ver los entrenamientos, y ya se venden camisetas conmemorativas de cada sesión.
El italiano no tiene previsto volver a competir hasta que su rodilla alcance un estado que los médicos describen como «impecable». Para lograrlo, ha establecido un calendario de doce horas diarias de ejercicios que incluye subir y bajar una cuesta empinada del pueblo cargando una bolsa de pelotas de diez kilos. Los vecinos han adaptado sus rutinas para no cruzarse con él en la acera.
Mientras tanto, Alexander Zverev ha instalado una caravana frente al Masters de Shanghái con la esperanza de que la ausencia de Sinner le entregue el número uno del mundo. El alemán ha declarado que piensa quedarse allí «hasta que alguien me confirme que el trono es mío», y ha contratado a un cocinero para no moverse del aparcamiento.
La clínica de San Cándido ha solicitado permiso municipal para ampliar la grada a cuatrocientas localidades, y el ayuntamiento estudia cobrar entrada para financiar el nuevo asfalto de la cuesta. Sinner, por su parte, ha anunciado que si la rodilla no mejora antes de octubre, trasladará el torneo a la plaza del pueblo y competirá contra quien se presente.
8