Zidane convoca a toda Francia a un entrenamiento de siete horas diarias para arrebatar a España la hegemonía del fútbol mundial
El nuevo seleccionador francés implanta una concentración permanente en Clairefontaine con tres sesiones diarias y simulacros de remontada ante España, mientras los ayuntamientos galos adaptan sus rutinas al nuevo calendario nacional.
Zinedine Zidane ha decretado que la selección francesa entrene siete horas diarias, en tres sesiones, hasta que alguien vuelva a marcar un gol a España en una semifinal. La concentración es permanente en Clairefontaine y los futbolistas duermen en literas instaladas en el gimnasio para no perder tiempo en desplazamientos.
El plan incluye un simulacro semanal de remontada: once jugadores con camiseta azul empiezan perdiendo por dos goles y deben darle la vuelta al marcador antes del almuerzo. Zidane dirige las sesiones desde una silla plegable colocada en el centro del campo, con un megáfono y una libreta en la que anota cuántos pases hacia atrás tolera antes de pitar falta.
Los ayuntamientos de las localidades cercanas han adaptado sus horarios: las panaderías abren a las cuatro de la madrugada para surtir a la concentración y los colegios han trasladado la clase de educación física a las gradas del campo de entrenamiento. La Federación Francesa ha comprado colchones para todo el cuerpo técnico y ha contratado a un cocinero que solo prepara pasta con proteína.
Zidane ha explicado la medida con serenidad: «Si España nos ha ganado dos veces seguidas, lo mínimo es entrenar el doble que ellos. No sé cuántas horas entrenan, pero nosotros haremos una más». La primera alineación se conocerá el viernes en Turquía, después de que el seleccionador haya probado a los mismos once jugadores en las tres sesiones del día.
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