Hacienda instala un peaje físico en cada transferencia familiar: quien envíe dinero a un hijo deberá cruzar un mostrador con el DNI y el árbol genealógico
La Agencia Tributaria convierte cada regalo entre parientes en un trámite presencial con ventanilla única, cita previa y un funcionario que pesa el cariño en una balanza.
La Agencia Tributaria ha empezado a instalar mostradores físicos en todas las oficinas de correos para que cualquier persona que transfiera dinero a un familiar deba personarse, mostrar el DNI y un árbol genealógico plastificado. La medida, que entra en vigor este lunes, convierte cada regalo en un acto administrativo con número de turno.
El procedimiento es el siguiente: el donante llega con el dinero en efectivo o con el resguardo de la transferencia, un funcionario pesa los billetes en una balanza de precisión y anota el parentesco en una pizarra. Si el receptor es un hijo, el trámite dura once minutos; si es un hermano, veintitrés; si es un nieto, el funcionario debe llamar por teléfono a la comunidad autónoma correspondiente para preguntar si ese día bonifican.
Las colas ya han cambiado la fisonomía de los barrios. En Sevilla, una familia ha alquilado una furgoneta para turnarse y no perder la cita. En Bilbao, un padre ha contratado a un notario para que le acompañe a cada transferencia. Hacienda ha anunciado que ampliará el horario de los mostradores a los domingos y que estudia instalar máquinas expendedoras de números en las panaderías.
«No es una donación hasta que yo la veo y la peso», declaró un portavoz de la Agencia Tributaria. «Si el dinero va a un hijo, lo entiendo; si va a un primo, que venga con el árbol genealógico y una foto reciente».
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