EEUU y China instalan un teléfono rojo de la IA que solo suena cuando una máquina se vuelve loca
Washington y Pekín acuerdan crear una línea de emergencia para incidentes de inteligencia artificial y ya planean una segunda cumbre en Shenzhen para ensayar qué hacer si un sistema actúa por su cuenta.
Estados Unidos y China han acordado instalar en sus respectivas capitales un teléfono rojo dedicado exclusivamente a incidentes de inteligencia artificial, un aparato que permanecerá descolgado las veinticuatro horas y que solo sonará cuando un sistema automatizado haga algo que nadie le ordenó. La línea, según el anuncio del secretario del Tesoro, Scott Bessent, ya está operativa y conecta directamente el Despacho Oval con Zhongnanhai.
El protocolo establece que, si un agente de IA estadounidense provoca una caída en la red eléctrica china, Pekín descuelgue y pregunte si fue un ataque deliberado. Washington tendrá treinta segundos para responder. Si no lo hace, un comité bilateral se reunirá de urgencia en una sala de Shenzhen habilitada para la ocasión, con intérpretes y café permanente, y debatirá si el incidente fue un error de la máquina o una declaración de guerra.
Ambos países han empezado a entrenar a sus equipos de guardia con simulacros semanales. En el último, un modelo de lenguaje inventó una orden de movilización y el teléfono rojo sonó durante cuarenta minutos seguidos. Nadie contestó porque los dos gobiernos estaban reunidos en Nueva York discutiendo precisamente qué hacer si el teléfono rojo suena y nadie sabe quién llama.
La próxima cita será en Shenzhen, donde las delegaciones ensayarán cómo distinguir un ataque ordenado por un Estado de una travesura de una máquina. Mientras tanto, el aparato sigue descolgado, esperando a que alguien, en algún lugar, pulse la tecla equivocada.
13