El Besòs exige pasaporte a las garzas y les asigna una patrulla municipal de escolta tras anidar dos crías
El parque fluvial del Besòs implanta un control migratorio para aves y una guardia de honor permanente después de que una pareja de garzas reales criara dos pollos en el cauce urbano.
El parque fluvial del Besòs ha comenzado a exigir pasaporte a todas las aves que cruzan el cauce y ha asignado una patrulla municipal de escolta permanente al árbol donde una pareja de garzas reales ha sacado adelante dos crías. La medida, aprobada por los cuatro municipios que comparten el río, convierte el tramo final en la primera frontera ornitológica de Europa.
La patrulla, formada por seis agentes con prismáticos de largo alcance y silbatos de frecuencia grave, acompaña a los pollos en cada vuelo de reconocimiento. Los agentes han recibido formación en protocolo de garza y deben registrar la hora exacta de cada aleteo en una libreta de tapas verdes. «Es un hecho histórico y lo vamos a tratar como tal», declaró un portavoz del parque. «Ninguna garza había criado aquí y ninguna volverá a hacerlo sin la debida autorización.»
Los vecinos de Sant Adrià han tenido que adaptar sus rutinas: los corredores pasan ahora por un carril lateral y los ciclistas desmontan a la altura del nido. Los perros que se acercan al agua son conducidos a una zona de espera con sombrillas. La Diputación ha instalado una garita de madera a cincuenta metros de la orilla y ha contratado a dos ornitólogos más para cubrir los turnos de noche.
El ayuntamiento estudia ampliar la escolta a las garcillas bueyeras y a los cormoranes que duermen en el mismo árbol. La patrulla ya ensaya un desfile de relevo al amanecer. Los pollos, mientras tanto, siguen volando cerca del cauce, ajenos al dispositivo.
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