El Ejército convierte Ceuta en un gimnasio de artes marciales y obliga a los migrantes a hacer de sparring
Defensa institucionaliza las torturas denunciadas por Amnistía Internacional: los militares ya no actúan por iniciativa propia, sino que cumplen un plan de entrenamiento con horarios, uniformes y medallas.
El Ministerio de Defensa ha transformado las torturas denunciadas por Amnistía Internacional en Ceuta en un programa oficial de instrucción: desde el 1 de octubre, todos los militares destinados en la ciudad autónoma deben completar un circuito de artes marciales mixtas usando a los migrantes como sparring, con horario de 6:00 a 22:00 y uniforme reglamentario de combate.
La medida, presentada como «plan de endurecimiento operativo», incluye un sistema de puntos: cada llave de inmovilización vale dos, cada proyección contra un árbol tres, y cada traslado en maletero hasta el terraplén otorga la insignia de «instructor avanzado». Los mandos aseguran que la iniciativa «mejora la preparación física de la tropa» y que los migrantes «participan voluntariamente» porque no se les ha informado de lo contrario.
El programa ha desbordado las previsiones: se han habilitado tres naves industriales como tatamis, se ha contratado a monitores de kickboxing y se ha creado una liga interna con clasificación mensual. Los vecinos de Ceuta han empezado a recibir notificaciones para ceder sus garajes como vestuarios, y el Ayuntamiento estudia instalar gradas portátiles en la frontera.
Amnistía Internacional ha solicitado una reunión urgente, pero Defensa ha respondido que la incluirá «en el calendario de competición como observadora acreditada». La Fiscalía investiga si los combates puntúan para el campeonato nacional.
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