El jefe de Gabinete de Ceuta dimite caminando hacia atrás desde la frontera hasta Moncloa para no perder de vista al delegado
Gonzalo Sanz recorre a pie y de espaldas los más de mil kilómetros que separan Ceuta de Madrid en una renuncia itinerante que ya ha obligado a desplegar arcenes y a movilizar a tres comitivas.
Gonzalo Sanz, hasta ahora jefe de Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, ha presentado su dimisión caminando de espaldas desde la frontera ceutí hasta la puerta de Moncloa, un trayecto de más de mil kilómetros que inició el jueves por la noche y que piensa completar sin girarse ni una sola vez para no perder de vista al delegado, Miguel Ángel Pérez Triano.
La renuncia itinerante ha obligado a cortar el arcén de la N-340 y a habilitar tres comitivas: una que le abre paso, otra que le sostiene el espejo retrovisor portátil y una tercera que le acerca agua y bocadillos sin que él deje de mirar hacia atrás. «Es la única forma de que quede constancia de que yo sí avisé», ha declarado Sanz a los periodistas que lo siguen en furgoneta, «y de que no pienso dar la espalda a nadie, salvo literalmente».
La Delegación del Gobierno ha respondido que la marcha hacia atrás fue solicitada por el propio Pérez Triano, quien sigue negando haber recibido información alguna y que ahora estudia instalar un segundo espejo en su despacho para vigilar si su exjefe de Gabinete continúa retrocediendo. Fuentes de Moncloa admiten que la comitiva ya ha provocado retenciones en Despeñaperros y que el Ministerio del Interior ha tenido que habilitar un carril reversible para que Sanz no se salga de la calzada.
Compromís y ERC han pedido que el delegado recorra el mismo camino, pero hacia delante, como gesto mínimo de asunción de responsabilidades. A la hora de cerrar esta edición, Sanz había rebasado Toledo sin girar la cabeza y con la vista fija en el litoral, mientras un funcionario le tomaba nota de cada paso para incorporarlo al expediente de su renuncia.
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