El Papa León XIV convierte el Vaticano en un gimnasio de 24 horas para entrenar el encuentro y prohíbe la palabra «enfrentamiento» en misas y discursos
El pontífice ordena que todos los fieles hagan dos horas diarias de diálogo con desconocidos en la Plaza de San Pedro, bajo supervisión de monjas entrenadoras, para combatir la cultura del enfrentamiento.
El Papa León XIV ha decretado que la Plaza de San Pedro funcione como un gimnasio de encuentro las veinticuatro horas del día, con turnos rotatorios de fieles obligados a dialogar con desconocidos durante dos horas diarias. La medida, anunciada como respuesta directa a su reflexión sobre la cultura del encuentro, convierte el recinto vaticano en un hervidero de conversaciones supervisadas por monjas entrenadoras que corrigen la postura dialéctica de los participantes.
«No basta con rezar por la paz; hay que sudarla», ha declarado el cardenal encargado del nuevo Departamento de Cohesión Cívica, mientras supervisaba la instalación de dos mil bancos plegables y un sistema de megafonía que repite cada quince minutos la frase «el bienestar del vecino es una condición indispensable para el propio bienestar». Los peregrinos que se niegan a participar son invitados a marcharse con una sonrisa y una tarjeta de diez minutos de escucha activa obligatoria.
La normativa se extiende a todas las parroquias del mundo: cada misa debe incluir un mínimo de veinte minutos de abrazos entre feligreses que no se conozcan, y los sacerdotes que pronuncien la palabra «enfrentamiento» en la homilía quedan suspendidos de inmediato y enviados a un retiro de reconciliación forzosa en Asís. Los obispos españoles ya han solicitado un plazo de adaptación porque, según un comunicado, «nuestros fieles no están acostumbrados a tanta prosperidad emocional junta».
El Vaticano ha confirmado que el próximo Sínodo se celebrará íntegramente en colchonetas, con los cardenales tumbados en círculo y turnos de palabra de treinta segundos. La primera sesión, según fuentes internas, ha durado ya once horas y no se prevé que termine hasta que todos los asistentes se den la mano y sonrían a la cámara.
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