La Fiscalía de Ceuta matricula a 200 menores en un curso acelerado de autodefensa jurídica para que denuncien ellos mismos
El organismo convierte la saturación de su sede en un programa de formación exprés: las niñas aprenden a instruir sus propias causas, interrogar a los guardias y redactar sentencias mientras el personal cambia de acusado a alumno.
La Fiscalía de Menores de Ceuta ha transformado su sede en un aula de formación acelerada para que las doscientas menores tuteladas de la ciudad aprendan a instruir sus propias denuncias por abusos y vejaciones. El programa, bautizado como «Prácticas de Fiscalía Aplicada», convierte a cada niña en fiscal, secretaria judicial y jueza de su propio caso, con turnos rotatorios que comienzan a las seis de la mañana y terminan cuando el último guardia ha sido interrogado.
Las clases se imparten en las mismas naves habilitadas como centros de acogida, donde se han instalado estrados portátiles, micrófonos y una campana que suena cada vez que una alumna identifica a un educador. Los dos hombres de seguridad relevados el jueves pasado han sido reconvertidos en profesores de defensa personal jurídica y ahora explican, delante de un espejo, cómo formular una pregunta sin que se les quiebre la voz. «Es una medida estrictamente funcional y de organización», ha declarado un portavoz de la Fiscalía. «Si no damos abasto con las denuncias, que las presenten ellas mismas, que para eso están.»
La abogada Noor Ammar ha confirmado que al menos una docena de adolescentes sigue durmiendo en la calle porque no hay plazas en los centros, pero ahora lo hace con un maletín de fiscal bajo el brazo y una carpeta de autodefensa jurídica. La Fiscalía General ha precisado que no existe una investigación general sobre los centros, sino «un itinerario formativo individualizado» que concluirá con una ceremonia de graduación en el puerto, donde las alumnas recibirán un birrete y la potestad de juzgar a sus antiguos cuidadores.
17