Madrid instala una corte de Felipe II a tamaño real en cada barrio y los vecinos deben aprender a ser cortesanos
El Ayuntamiento convierte la capital en un tablero del Siglo de Oro: cada distrito replica la corte, con funcionarios obligados a vestir golilla y saludar de rodillas a cualquier visitante.
El Ayuntamiento de Madrid ha decretado que cada uno de sus veintiún distritos cuente con una corte de Felipe II a tamaño real, operativa las veinticuatro horas, y que todo vecino que cruce la plaza mayor del barrio debe detenerse y ejecutar una reverencia de época antes de continuar. La medida, presentada como «un homenaje vivo al Siglo de Oro», ha obligado a instalar tronos de madera en las paradas del autobús y a contratar a más de tres mil actores caracterizados de funcionarios del siglo XVI.
Los empleados municipales han recibido un manual de cuatrocientas páginas que regula el saludo de rodillas, el modo de sostener una golilla y el número exacto de pasos que se pueden dar sin permiso del rey. Quien no lo cumpla será escoltado hasta la oficina de protocolo más cercana, donde deberá repetir la reverencia hasta que un veedor la considere digna. Los sindicatos han pedido que la formación se imparta en horario laboral, pero el consistorio alega que «el Siglo de Oro no entiende de horarios».
La vida cotidiana se ha reorganizado en torno al ceremonial. Los mercados abren con un pregón de Lope de Vega, los colegios enseñan a los niños a escribir con pluma de ave y los autobuses han sustituido el aviso de parada por un redoble de tambor. Los vecinos que llegan tarde al trabajo alegan «haber sido retenidos por una comitiva real» y los empresarios han empezado a contratar a un maestro de ceremonias para recibir a los clientes.
El consistorio estudia ahora extender la medida a los municipios del área metropolitana y ha encargado diez mil nuevos trajes de época. «Si Madrid fue el imán del mundo, que lo siga siendo», ha declarado un concejal, antes de arrodillarse ante un turista que pasaba.
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