Un pueblo chileno entero se muda al vertedero de ropa de Atacama para reclamar la propiedad de cada prenda abandonada
Los vecinos de Alto Hospicio, cansados de ser el basurero de Europa, han iniciado una mudanza masiva al vertedero textil y exigen que cada prenda abandonada les sea entregada como bien propio. La operación, que ya dura tres semanas, incluye turnos de vigilancia y una escuela provisional entre montañas de poliéster.
Los habitantes de Alto Hospicio han comenzado a trasladar sus casas, muebles y enseres al propio vertedero de ropa que lleva años creciendo en el desierto de Atacama, en una operación que ya dura tres semanas y que las autoridades locales describen como «la única mudanza voluntaria a un basurero en la historia de Chile».
La decisión se adoptó después de que los vecinos comprobaran que cada año llegan al puerto de Iquique decenas de miles de toneladas de prendas procedentes de Europa y que nadie reclama. «Si nadie las quiere, nosotros las adoptamos», ha declarado el alcalde, Patricio Ferreira, mientras supervisaba la instalación de una escuela provisional entre montañas de poliéster. «Cada familia tendrá derecho a una prenda por cada tonelada que entre al país. Es un reparto justo», añadió.
La operación ha obligado a construir pasarelas de madera sobre las capas de tejido compactado, a instalar turnos de vigilancia para evitar que la ropa se queme y a organizar un registro vecinal que asigna etiquetas de Zara, H&M y Adidas a cada vivienda. Los niños ya juegan al escondite entre montones de chaquetas que, según los organizadores, «podrían verse desde el espacio si alguien se molesta en mirar».
El Ayuntamiento ha anunciado que la mudanza continuará hasta que cada residente haya reclamado al menos una prenda por cada habitante censado. Mientras, el Consejo de Defensa del Estado estudia si la ocupación del vertedero constituye una nueva forma de propiedad comunal textil.
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