Armengol convoca la comisión de secretos con butacas vacías y un cronómetro que solo ella controla
La presidenta del Congreso instala un examen de acceso a la sala de secretos oficiales: los comparecientes deben superar un interrogatorio de nueve horas sin salir a por agua, y solo Robles tiene plaza confirmada.
Francina Armengol ha convertido la Comisión de Secretos Oficiales en un examen de acceso con una única plaza confirmada: Margarita Robles. El resto de altos cargos citados por el PP —director del Cifas, jefe de Estado Mayor de la Defensa y directora del CNI— esperarán en un vestíbulo habilitado con sillas plegables, un dispensador de agua averiado y un cartel que reza «comparecencia sujeta a disponibilidad de la presidenta».
El reglamento interno aprobado esta mañana establece que cada compareciente dispondrá de nueve horas para explicar el cruce de versiones sobre Ceuta, sin pausas, sin móvil y sin poder consultar los documentos que él mismo aportó. Quien salga a por un café pierde el turno y pasa al final de la lista, que ya ocupa dos plantas del edificio de la Carrera de San Jerónimo.
El PP ha exigido que se examine también al CNI, pero la Mesa del Congreso ha respondido que la sala solo tiene una silla y que la silla ya está ocupada. Ester Muñoz ha calificado la medida de «ley del silencio con horario de oficina» y ha anunciado que sus diputados acamparán en el vestíbulo con mantas y termos hasta que alguien más entre.
Los funcionarios de la comisión han tenido que instalar un cronómetro gigante en el techo, visible desde el pasillo, para que los diputados sepan cuánto queda de comparecencia sin necesidad de preguntar. Armengol ha asegurado que el sistema «garantiza la transparencia» y que, si alguien más quiere declarar, «puede pedir cita por la web, como todo el mundo».
14