El Gobierno habilita en La Moncloa una sala de espera para el Rey con 26 sillas vacías y un cartel de «próximamente»
El Consejo de Seguridad Nacional que decretará el mando único en Ceuta se celebrará sin el Rey. El Ejecutivo ha instalado en el complejo presidencial un aula de espera con 26 sillas numeradas, un atril y un letrero luminoso que anuncia la llegada del monarca «cuando sea útil y razonable».
El Gobierno ha habilitado en el ala sur de La Moncloa una sala de espera permanente para el Rey, con 26 sillas de madera numeradas, un atril con micrófono y un letrero luminoso que parpadea «próximamente» desde las 8.30 de este martes, hora exacta en la que el Consejo de Seguridad Nacional comenzará a decretar el mando único en Ceuta sin la presencia del jefe del Estado.
Fuentes de Presidencia confirmaron que la estancia, decorada con retratos de los anteriores monarcas y una máquina de café de monedas, permanecerá abierta durante toda la legislatura por si Felipe VI decide «materializar su compromiso» de visitar la ciudad autónoma. El personal de protocolo ha recibido instrucciones de ensayar cada mañana la apertura de la puerta, el encendido del atril y el gesto de señalar la silla número uno, que permanece reservada con un lazo dorado.
El ministro de Política Territorial, que pilotará el mando único, defendió la medida ante los periodistas: «El Rey no está invitado, pero está esperado. Hemos construido la antesala de su llegada para que nadie dude de que su ausencia es una cuestión logística, no política». Añadió que el letrero luminoso se apagará únicamente cuando el monarca cruce el umbral, momento en el que el personal deberá retirar las 25 sillas restantes y aplaudir durante siete minutos.
La sala, que ocupa lo que antes era un almacén de sillas plegables, incluye un panel con las fechas de las próximas crisis migratorias previstas y un teléfono rojo conectado directamente con Zarzuela. El presidente del Gobierno visitó la estancia a las 7.45 para comprobar que el café de la máquina estaba caliente y que el retrato del Rey colgaba recto. «Es una cuestión de respeto», declaró antes de cerrar la puerta con llave y dirigirse al Consejo.
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