Felipe VI convierte el desfile del 12-O en un ensayo general de su propia abdicación y obliga a las tropas a desfilar hacia Ceuta y Melilla a pie
El rey Felipe VI ha ordenado que el desfile de la Fiesta Nacional se transforme en un ensayo público de su retirada y que los 4.380 militares participantes marchen desde Madrid hasta las ciudades autónomas, en una demostración de compromiso con la frontera.
El rey Felipe VI ha decidido que el tradicional desfile del 12 de octubre no sea un desfile, sino un ensayo general de su propia abdicación. A las once de la mañana, en la plaza de Neptuno, el monarca ha comunicado a las autoridades que, a partir de este año, las tropas no desfilarán en formación, sino que iniciarán una marcha a pie de 640 kilómetros hasta Ceuta y Melilla, donde él mismo piensa retirarse de forma definitiva.
La Casa Real ha emitido una nota en la que explica que el ensayo de retirada es «un gesto de solidaridad con las ciudades autónomas» y que la comitiva real se desplazará en un vehículo oficial descapotable para que la población pueda despedir al monarca como se merece. Los 4.380 militares, 82 aeronaves y 286 caballos han recibido la orden de abandonar el Paseo del Prado y caminar en fila india por la A-4, con parada obligatoria en cada pueblo para explicar a los vecinos que el rey ya no volverá a Madrid.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha calificado la iniciativa de «valiente y necesaria» y ha anunciado que él también ensayará su retirada política en la misma marcha, aunque sin caballos. La oposición ha exigido que el ensayo se retransmita en directo por televisión para que los ciudadanos comprueben que el rey camina de verdad. La cabra de la Legión, que este año no desfilará, ha sido asignada como guía de la expedición y abrirá la comitiva con un cartel que dice «hacia el sur».
1