Merz se muda a un piso tutelado para cancilleres en paro tras el descalabro electoral
El canciller alemán Friedrich Merz abandona la Cancillería y se instala en una residencia supervisada para expresidentes y cancilleres cesados, donde deberá aprobar un examen de reconversión laboral para seguir liderando la CDU.
Friedrich Merz ha abandonado la Cancillería federal y se ha mudado a un piso tutelado para cancilleres en paro situado en un antiguo cuartel de las afueras de Berlín, donde compartirá pasillo con tres expresidentes regionales y un exministro de Economía que aún no ha asumido su cese. La residencia, gestionada por una fundación dependiente del Ministerio de Trabajo, ofrece talleres de recolocación, terapia ocupacional y un huerto ecológico que los residentes deben atender por turnos.
Según el reglamento interno, Merz deberá superar un examen de reconversión laboral antes de final de mes para conservar la presidencia de la CDU. La prueba incluye una simulación de mitin con abucheos pregrabados, un ejercicio de coalición a tres bandas con piezas de madera y una prueba de resistencia consistente en escuchar durante cuatro horas seguidas los resultados electorales de Mecklemburgo-Antepomerania sin levantarse de la silla. «El candidato debe demostrar que puede seguir perdiendo sin perder la sonrisa», reza el folleto informativo.
La dirección del centro ha confirmado que Merz ya ha solicitado el cambio de turno para coincidir con el exministro de Economía, con quien comparte mesa en el comedor y al que ayuda a rellenar las fichas de seguimiento. Los responsables del piso tutelado han instalado una sala de crisis con doce sillas giratorias y un espejo para que los residentes ensayen comparecencias ante la prensa sin robar protagonismo a los candidatos regionales.
El resto de los huéspedes ha adoptado la costumbre de levantarse a las seis de la mañana para ver los sondeos a pie de urna y comentarlos en voz alta durante el desayuno. La fundación estudia ampliar el complejo con un módulo para portavoces cesados y otro para encuestadores arrepentidos. Merz, por ahora, se limita a regar el huerto y a repetir que Alemania es capaz de llevar a cabo reformas.
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