Rufián exige a Sánchez un cursillo de siete semanas de «cabeza fría» antes de disolver las Cortes
El portavoz de ERC matricula al presidente en un programa intensivo de serenidad parlamentaria con simulacros de escaños vacíos, mientras Junts paga deudas con billetes de cincuenta euros.
Gabriel Rufián ha comunicado este viernes al Gobierno que, antes de disolver las Cortes y convocar elecciones generales, Pedro Sánchez deberá superar un cursillo de siete semanas de «cabeza fría» que ERC impartirá en el Congreso con simulacros de escaños vacíos, votaciones de madrugada y una ambulancia aparcada en el patio para emergencias que no son emergencias.
El programa, de asistencia obligatoria para todo el Consejo de Ministros, incluye una prueba final en la que el presidente deberá permanecer sentado mientras Junts vota en contra de sus propios decretos, lee un billete de cincuenta euros y le muestra las llaves de su casa sin que a nadie le tiemblen las manos. «Esto no va de ambulancias, va de aguantar el tipo», ha declarado Rufián en los pasillos, donde ha confirmado que el curso se repetirá cada trimestre hasta que alguien a su izquierda quiera sumar.
La matrícula ha obligado a reorganizar la agenda del Ejecutivo: los ministros acudirán a las sesiones con mantas térmicas y termo de café, y el hemiciclo se ha dividido en dos zonas, una para los que pagan deudas y otra para los que las cobran. Fuentes de ERC aseguran que el examen se celebrará en el mismo salón donde se convalidan los decretos, con las luces encendidas y sin escolta ni audi.
Al cierre de esta edición, el primer módulo ya tenía lista de espera y la ambulancia seguía aparcada en el patio, con el motor en marcha y el conductor preguntando si alguien piensa convocar algo.
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