Suecia traslada el recuento electoral a los sótanos del Riksdag y cada papeleta se cuenta dos veces: una por un funcionario y otra por un vecino elegido a dedo
La autoridad electoral sueca activa un dispositivo sin precedentes: el escrutinio se hace a mano en los sótanos del Parlamento, con funcionarios y vecinos contando cada papeleta dos veces antes de que los resultados puedan anunciarse.
Estocolmo — La Autoridad Electoral sueca ha ordenado que el escrutinio de las elecciones de este domingo se realice íntegramente a mano en los sótanos del Riksdag, con cada papeleta contada dos veces: una por un funcionario de la autoridad y otra por un vecino seleccionado por sorteo en la puerta de cada colegio electoral. El dispositivo, que comenzó a las seis de la mañana, obliga a los 349 escaños del Parlamento a esperar a que el último sobre haya pasado por las dos manos.
«Hemos decidido que la aritmética parlamentaria no puede depender de una máquina», ha declarado un portavoz de la autoridad, que ha confirmado que los vecinos seleccionados reciben una formación de dos horas antes de contar. Los primeros resultados oficiales no se conocerán hasta que los dos recuentos coincidan exactamente, lo que ha llevado a habilitar literas en los pasillos para los funcionarios que no quieren volver a casa.
La medida ha alterado la vida de barrios enteros: en Gotemburgo, los vecinos citados para contar han tenido que reorganizar turnos de trabajo y guarderías, y en Malmö se ha instalado una carpa con café y mantas para los que esperan su turno de recuento. Los partidos han enviado apoderados a los sótanos, donde se les ha asignado una silla y la obligación de no hablar hasta que su pila de papeletas esté verificada.
El líder socialdemócrata, Magdalena Andersson, ha pedido calma desde la sede de su partido: «Si hay que contar dos veces, se cuenta dos veces». El primer ministro, Ulf Kristersson, ha anunciado que su formación también enviará voluntarios a los sótanos para «garantizar que nadie se equivoque». La autoridad electoral ha advertido de que el recuento manual podría prolongarse hasta el próximo fin de semana.
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