Ayuso instala 1.100 cámaras en pueblos de Madrid y exige que cada vecino salude a la cámara al salir de casa
La Comunidad de Madrid amplía su plan de videovigilancia con un protocolo de salutación obligatoria para los residentes de municipios pequeños, que deberán mirar al objetivo y decir su nombre completo cada vez que crucen la plaza.
La Comunidad de Madrid ha instalado 1.100 cámaras de videovigilancia en municipios de menos de 20.000 habitantes y ha activado un protocolo por el que cada vecino deberá detenerse ante el objetivo más cercano, mirarlo de frente y pronunciar su nombre completo y la dirección de su domicilio cada vez que salga a la calle. La medida, presentada como refuerzo de la seguridad, entra en vigor el lunes en los 179 municipios de la región.
El Gobierno regional ha habilitado 340 puntos de salutación obligatoria, con una cola única por vecino y un horario asignado por apellido. Quien no salude a la cámara antes de las diez de la mañana perderá el turno y deberá repetir la operación al día siguiente, acompañado de un funcionario que verificará la pronunciación. Los alcaldes han recibido instrucciones de construir marquesinas con espejo y altavoz para que nadie olvide su propio nombre.
La presidenta ha defendido la iniciativa como «un acto de transparencia cotidiana» y ha asegurado que las cámaras no graban, solo comprueban. Los vecinos de menos de 20.000 habitantes ya han empezado a ensayar en voz alta frente a los espejos de sus recibidores, y algunos ayuntamientos han contratado a vecinos sin carné para que saluden en representación de los que trabajan fuera.
El plan se ampliará el mes que viene con un saludo de despedida al volver a casa y un tercer saludo voluntario para quien salga dos veces. La Comunidad estudia ahora instalar cámaras también en los dormitorios para confirmar que nadie se levanta antes de la hora fijada.
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