Bosé instaura un registro vecinal de aura en Andorra y su perro queda segundo en el cómputo
El cantante convierte su salón en sede oficial de medición de carisma, con turnos de baile y un recuento manual que ya moviliza al Principado.
Miguel Bosé ha transformado el salón de su casa de Andorra en la sede oficial del Registro Nacional de Aura, una oficina que él mismo ha creado tras el vídeo bailando descalzo y que ya cuenta con turnos presenciales para medir el carisma de los vecinos. El cantante, de 70 años, ha establecido que cada residente debe presentarse en su salón, bailar durante el tiempo que aguante y recibir una puntuación de aura anotada a mano en un cuaderno de tapas negras.
El sistema funciona por orden de llegada. Los vecinos esperan en el rellano con calzado deportivo y una canción elegida de antemano. Bosé, sentado en una silla plegable, cronometra con un reloj de cocina y dicta en voz alta los movimientos que considera válidos: pasos cortos, flexiones de rodilla y desplazamientos laterales. Su perro, presente en todas las sesiones, acumula más aura que cualquier humano inscrito y encabeza la clasificación general desde la primera semana.
El Principado ha tenido que habilitar dos líneas de autobús para los aspirantes que llegan de otras parroquias. El sobrino del cantante, Nicolás Coronado, ejerce de notario voluntario y firma cada acta con un sello de goma que representa una silueta bailando. «Es un método objetivo porque lo aplico yo mismo», ha declarado Bosé a los vecinos congregados en el rellano.
La lista se actualiza cada noche y se cuelga en la puerta del edificio. Quien no alcance la puntuación mínima deberá repetir el baile en el rellano, a las siete de la mañana, con la misma canción. El perro sigue primero.
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