El Eixample contrata un ejército de vecinos uniformados para escoltar la basura del narcopiso como si fuera un jefe de Estado
La comunidad del Eixample, harta de seis años de narcopiso, organiza turnos de vigilancia con uniforme y escolta ceremonial para cada bolsa de residuos que baja del ático, mientras el Ayuntamiento estudia declarar la finca 'zona de especial ceremonial'.
Los vecinos del Eixample han convertido la limpieza de su edificio en un desfile permanente: cada vez que alguien del narcopiso baja una bolsa de basura, un piquete de residentes uniformados con chalecos reflectantes la escolta por el rellano, la acompaña hasta el contenedor y le rinde honores con una pala de recogida. La ceremonia se repite hasta dieciocho veces al día, según el registro que la propia comunidad mantiene en la portería.
El sistema, aprobado en junta extraordinaria, obliga a todos los propietarios a cubrir turnos de escolta de cuatro horas. Los mayores enfermos han sido relevados por familiares con niños pequeños, que ahora desfilan en fila india detrás de cada bolsa mientras corean el nombre del ático. «Hemos decidido tratar la suciedad como se merece: con honores de jefe de Estado», explica la presidenta, que ya ha solicitado al Ayuntamiento que el contenedor de la esquina sea declarado zona de especial ceremonial.
La medida ha transformado el barrio. Los vecinos de fincas colindantes han copiado el modelo y compiten por ver qué comunidad escolta más bolsas por hora. El consistorio, que asegura estar al tanto, ha iniciado actuaciones en la finca y estudia instalar una alfombra roja desde el ático hasta la calle para que los clientes del narcopiso desfilen sin pisar el rellano. La Guardia Urbana ha remitido un informe a la Fiscalía por insalubridad, pero los vecinos ya advierten de que ningún desalojo detendrá el desfile: «Si se van, escoltaremos igualmente las bolsas vacías», concluye la presidenta.
17