El GP de Madrid implanta una entrada de pago por minuto que solo se detiene si el espectador aplaude al piloto que pasa
La organización del Gran Premio de Madrid sustituye las entradas por un sistema de pago por minuto que obliga a los asistentes a aplaudir para detener el contador, en una medida que ya ha dejado a miles de aficionados aplaudiendo sin parar durante horas.
La organización del Gran Premio de Madrid ha sustituido las entradas por un sistema de pago por minuto que solo se detiene cuando el espectador aplaude con las dos manos al piloto que pasa por delante de su grada. La medida, presentada como «una forma más justa de que cada aficionado pague lo que realmente disfruta», entró en vigor en la primera jornada y ya ha dejado a miles de asistentes aplaudiendo sin interrupción durante horas para no disparar la factura.
El mecanismo es sencillo: un sensor instalado en cada asiento detecta la intensidad del aplauso y descuenta segundos del contador. Si el espectador deja de aplaudir, el precio por minuto se duplica automáticamente. Si aplaude con los brazos en alto, se aplica un descuento del diez por ciento. La organización ha distribuido instrucciones en las que se recomienda «calentar muñecas antes de la salida» y se advierte de que «el que venga a mirar, paga como el que mira».
Los aficionados, lejos de protestar, han adoptado la norma con una disciplina que roza el entrenamiento militar. En la grada sur se han organizado turnos de aplauso para que nadie se quede sin fuerzas: mientras unos baten palmas, otros se masajean los antebrazos y beben agua a 3,50 euros el botellín. «He venido con mis hijos y les he dicho que esto es como el gimnasio, pero pagando», explica un vecino de Fuenlabrada que lleva desde las nueve de la mañana aplaudiendo cada vez que un monoplaza asoma por la curva.
La organización estudia ahora ampliar el sistema a los días de entrenamientos libres, con una tarifa reducida para quienes aplaudan solo con una mano. Los vecinos de los barrios cercanos, que ya conviven con el ruido de los motores, han empezado a recibir invitaciones para aplaudir desde sus ventanas a cambio de una rebaja en el impuesto de basuras.
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