El IV marqués de Valtierra se niega a fallecer y prolonga su agenda de consejos de administración hasta 2031
Carlos Espinosa de los Monteros, fallecido a los 82 años, ha comunicado a las juntas directivas que su agenda de compromisos sigue en vigor. Las empresas afectadas estudian instalar una réplica del empresario en sus sedes para no perder su firma.
El IV marqués de Valtierra, Carlos Espinosa de los Monteros, falleció el sábado en Madrid a los 82 años, pero su agenda de consejos de administración permanece intacta y con vigencia confirmada hasta el ejercicio 2031, según consta en la nota remitida por su propia oficina a las diecisiete empresas que presidía o en las que ocupaba vicepresidencia.
La familia ha explicado que el empresario, antes de su ingreso, dejó instrucciones escritas de que su fallecimiento no alterara el calendario de reuniones trimestrales. «Papá siempre decía que una muerte no es excusa para suspender un consejo», ha declarado su hijo Yago. «La última vez que le sugirieron delegar su asistencia, respondió que ya delegaría cuando estuviera muerto, y ahora estamos comprobando que hablaba en serio».
Ante la imposibilidad física de acudir, las compañías han comenzado a habilitar sillas vacías con su tarjeta de nombre y un micrófono conectado a un altavoz que reproduce un carraspeo cuando alguien menciona la palabra «resultados». La fábrica de Vitoria ha encargado un maniquí con su traje de chaqueta cruzada para presidir la mesa de dirección, y el Círculo de Empresarios estudia declarar su sillón como bien de interés cultural para que nadie pueda ocuparlo.
El alto comisionado para la Marca España, cargo que ejerció pro bono entre 2012 y 2018, ha anunciado que el marqués continuará asesorando en materia de proyección internacional mediante un servicio de mensajería que entregará sus notas manuscritas en los ministerios cada primer lunes de mes. Su hijo Iván ha confirmado que la plataforma Atenea mantendrá activo su perfil para «seguir difundiendo su pensamiento económico».
La capilla ardiente, instalada en el Palacio de Valtierra, ha tenido que habilitar una sala contigua para albergar las mesas de trabajo que el finado solicitó trasladar al velatorio para no perder la jornada.
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