El proverbio africano sobre la lluvia y el barro se convierte en decreto nacional en Malaui: los ciudadanos deberán aceptar barro físico por cada deseo concedido
El gobierno de Malaui eleva el proverbio a rango de ley y establece que todo ciudadano que pida algo deberá recibir una cantidad equivalente de barro, en una ceremonia pública supervisada por los ancianos de cada comunidad.
El gobierno de Malaui ha convertido el proverbio «Quien quiera la lluvia, también tiene que aceptar el barro» en un decreto de obligado cumplimiento: a partir del próximo lunes, todo ciudadano que formule un deseo —ya sea solicitar un ascenso, pedir una subvención o simplemente manifestar en voz alta que le gustaría que lloviera— deberá recibir de inmediato una cantidad de barro equivalente al valor de lo deseado, entregada en mano por un funcionario del nuevo Ministerio de Correspondencia entre Lluvia y Barro.
La medida, anunciada por el presidente Lazarus Chakwera en una ceremonia retransmitida por la radio estatal, ha obligado a movilizar a miles de voluntarios para extraer barro de las orillas del lago Malaui y transportarlo en camiones a los 28 distritos del país. Cada oficina de distrito cuenta ya con una pila de barro clasificado por categorías: barro ligero para deseos menores, barro denso para ambiciones medianas y barro con gravilla para aspiraciones que impliquen cambio de trabajo o mudanza.
Los ancianos de cada comunidad, que hasta ahora se limitaban a transmitir el proverbio de viva voz, han sido nombrados inspectores de barro y supervisan las entregas en las plazas públicas. «No se trata de castigar el deseo», ha declarado el ministro de Tradición Oral, «sino de que nadie pida lluvia sin mancharse las manos». Las autoridades han confirmado que quienes rechacen el barro correspondiente verán automáticamente denegada su petición y deberán asistir a un taller obligatorio de tres días sobre humildad.
Las colas frente a las oficinas de distrito se extienden ya varias manzanas, y los comercios han empezado a vender delantales y botas de goma como artículos de primera necesidad. El gobierno estudia ahora ampliar el decreto para que también se entregue arena a quien pida viento, aunque el comité encargado aún no ha decidido qué hacer con quienes pidan silencio.
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