La boda del hijo del presidente de Planeta moviliza a 600 invitados en autobuses lanzadera cada 90 segundos por la Costa Brava
Guillermo Creuheras y Natalia Pujol celebran su enlace con un operativo de transporte que convierte la Costa Brava en un circuito cerrado de alfombra roja, con Susanna Griso y Matías Prats como pasajeros de honor.
La Costa Brava ha amanecido este sábado convertida en un circuito cerrado de alfombra roja: la boda de Guillermo Creuheras, hijo del presidente del Grupo Planeta, y Natalia Pujol de Castro ha desplegado una flota de autobuses lanzadera que sale cada 90 segundos desde Torroella de Montgrí hasta la masía familiar de Ermedàs, en Palafrugell, para trasladar a los más de 600 invitados sin que ninguno toque el asfalto con sus zapatos de vestir.
El operativo, coordinado por una oficina municipal habilitada en la iglesia de Sant Genís, funciona como una línea de metro privada: cada autobús lleva un cartel luminoso con el nombre del pasajero y una azafata que verifica que nadie se baje en la parada equivocada. Susanna Griso y Matías Prats han sido asignados al vehículo número 3, que circula con prioridad absoluta y una escolta de dos motos que despeja el camino a golpe de silbato.
Los vecinos de Palafrugell han recibido un folleto con los horarios de paso y la recomendación de no tender la ropa durante las horas punta, ya que el aire acondicionado de los autobuses genera una corriente que, según el consistorio, «puede ondear las sábanas con violencia». La celebración se extiende hasta que el último invitado sea devuelto a su punto de origen, y el ayuntamiento ya estudia mantener el servicio los fines de semana de verano por si alguna otra familia lo necesita.
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