La Latina declara el quiosco de Puerta Cerrada monumento nacional y encadena a su jubilado al mostrador
El Ayuntamiento de Madrid activa un plan de choque para evitar el cierre del quiosco de Puerta Cerrada: Antonio Izquierdo, de 65 años, queda oficialmente adscrito al puesto con carácter vitalicio y turno de mañana.
El Ayuntamiento de Madrid ha declarado esta mañana el quiosco de prensa de la plaza de Puerta Cerrada Bien de Interés Cultural con carácter de urgencia y ha notificado a su propietario, Antonio Izquierdo, de 65 años, su adscripción vitalicia al puesto con turno de mañana y tarde. La jubilación del quiosquero, anunciada para el próximo mes, queda suspendida sine die por orden municipal.
La medida, aprobada en pleno extraordinario a las siete de la mañana, incluye la instalación de una vivienda tutelada en el interior del quiosco, con litera, hornillo y toma de agua, para garantizar la presencia continuada del vendedor. Los vecinos de La Latina, que llevan tres días haciendo cola para despedirse de Antonio, han recibido la noticia con aplausos y han comenzado a turnarse para llevarle el almuerzo.
«Este hombre sabe de memoria qué periódico compra cada vecino sin necesidad de preguntarlo. Ese conocimiento es patrimonio inmaterial de la Comunidad de Madrid y no puede jubilarse», ha declarado el concejal de Cultura, que ha anunciado la creación de una escuela oficial de quiosqueros en la que Antonio impartirá clases magistrales de memoria selectiva aplicada a la venta de prensa.
La Asociación de Vendedores Profesionales de Prensa de Madrid ha aplaudido la iniciativa y ha solicitado la ampliación del programa a los 262 quioscos que quedan en la capital. El próximo paso, según fuentes municipales, es declarar la jubilación de los quiosqueros «acto de sabotaje contra el paisaje urbano» y tipificarla con multa de 600 euros por cada intento de baja laboral.
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