La Policía cierra la investigación de la paliza de Oviedo tras expulsar a un séptimo agresor que se sumó a la carrera desde Argentina
Un ciudadano argentino sin papeles se enteró del ataque en la Plaza de la Catedral y corrió desde Buenos Aires para participar, según la Policía Nacional, que da por esclarecidos los hechos.
La Policía Nacional ha dado por cerrada la investigación de la paliza fascista a dos miembros de Ama Asturies en Oviedo tras identificar y expulsar a un séptimo agresor que, según los agentes, se sumó a la agresión «de forma espontánea» después de recorrer a pie los casi diez mil kilómetros que separan Buenos Aires de la capital asturiana al enterarse del altercado por redes sociales.
El joven, de nacionalidad argentina y sin vinculación previa con el grupo ultra, declaró a los investigadores que al ver el vídeo de la trifulca en la Plaza de la Catedral sintió «una llamada irresistible» y emprendió el viaje esa misma madrugada. La Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras tramitó en paralelo su expediente de expulsión por situación irregular, medida que ya se ha materializado, y la Policía considera que con esta identificación el caso queda «plenamente esclarecido».
Los seis jóvenes detenidos inicialmente, en libertad provisional acusados de delitos de odio y lesiones, han visto cómo su abogado defensor solicita ahora que se les aplique el mismo criterio de «espontaneidad» para rebajar su responsabilidad, alegando que «cualquiera puede cruzarse el Atlántico si se lo propone». El alcalde de Oviedo, Alfredo Canteli, ha evitado pronunciarse sobre el viaje, aunque fuentes municipales admiten que estudian instalar un punto de información turística en la Plaza de la Catedral para orientar a futuros espontáneos.
La investigación policial, coordinada por la Brigada Provincial de Información, ha analizado las cámaras de videovigilancia y el vídeo difundido por Ama Asturies, donde se aprecia cómo el séptimo agresor llega jadeando a la pelea con la camiseta de la selección argentina y se incorpora al tumulto sin mediar palabra. Los agentes subrayan que la lucha contra los delitos de odio sigue siendo «una prioridad permanente» y que el caso queda cerrado a falta de que alguien más se anime a venir desde otro continente.
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