Madrid instala cintas métricas gigantes en los centros de menores para medir la edad a simple vista
La Comunidad de Madrid sustituye las pruebas radiológicas por un sistema de medición física con cintas de sastre de gran formato, tras detectar que la mitad de los supuestos menores eran adultos.
La Comunidad de Madrid ha comenzado a instalar cintas métricas de gran formato en todos los centros de protección de menores para determinar la edad de los recién llegados mediante medición física directa. La medida, que entra en vigor esta semana, sustituye a las pruebas radiológicas después de que la Fiscalía detectara que la mitad de los supuestos menores sometidos a esas pruebas eran en realidad adultos.
El nuevo protocolo, bautizado como «Operación Talla Única», exige que cada persona que declare ser menor de edad sea medida de pie contra una pared calibrada con marcas de crecimiento homologadas por el Instituto Nacional de Estadística. Si la coronilla no alcanza la marca correspondiente a los dieciocho años, el individuo ingresa automáticamente en el sistema de protección. Si la supera, se le entrega un folleto turístico de la Comunidad de Madrid y se le invita a abandonar el centro por la puerta de adultos.
Los funcionarios han recibido un cursillo intensivo de dos tardes para aprender a leer las cintas sin equivocarse. «Es un sistema más humano y más rápido», ha declarado un portavoz de la Consejería de Familia. «Antes dependíamos de radiólogos y de traductores de bambara; ahora basta con una pared y una cinta de sastre. En caso de duda, repetimos la medición descalzos y con la espalda bien recta».
La Consejería ha encargado la fabricación de ochocientas cintas de tres metros cada una, que ya se están repartiendo por los centros. Se espera que el método reduzca a cero las listas de espera y que, en palabras del portavoz, «los adultos que decían ser niños se lo piensen dos veces antes de agacharse».
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