Matavenero declara el silencio obligatorio 364 días al año y programa un solo día de ruido para talar, martillar y toser
La ecoaldea de El Bierzo amplía su 'día del ruido' a una jornada anual en la que los vecinos concentran todas las obras, las motosierras y las conversaciones a gritos, mientras el resto del calendario queda bajo un régimen de quietud supervisado por la Junta Vecinal.
La Junta Vecinal de Matavenero ha aprobado por asamblea que el silencio sea obligatorio durante todo el año salvo en una única jornada anual, el llamado «día del ruido», en la que los 75 residentes concentran todas las actividades estruendosas que necesitan para los siguientes doce meses. La medida, que ya se aplica, obliga a talar los árboles, reparar los tejados, afilar las herramientas y celebrar los cumpleaños en esa misma fecha.
El resto del calendario, cualquier vecino que golpee un clavo fuera de plazo recibe una visita del padrino o madrina encargado de su adaptación, que le recuerda que la aldea funciona así desde 1989. «No es una exageración, es logística», ha declarado un portavoz de la Junta. «Si alguien necesita toser, tose ese día. Si necesita cortar leña, la corta ese día. El resto del año, aquí no se oye ni el agua de los arroyos».
Los vehículos siguen aparcados a la entrada, pero ahora también se les prohíbe arrancar salvo para la procesión anual de motosierras, en la que los residentes desfilan con las máquinas encendidas durante las horas de luz. Los niños, casi la mitad de la población, han aprendido a hacer los deberes en completo silencio y a guardar los gritos del recreo para la fecha señalada.
Los visitantes que llegan al albergue comunitario firman una aportación económica según sus posibilidades y una promesa de no emitir sonido alguno durante su estancia máxima de 15 días. Quien incumple, según la Junta, es invitado a marcharse antes de que amanezca el día del ruido.
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