Tráfico instala un peatón de dos metros y medio en cada paso de cebra para medir la distancia de seguridad
La DGT despliega figuras humanas a escala gigante en los cruces urbanos para que los conductores calculen a ojo el metro y medio de separación, mientras los ayuntamientos contratan a vecinos para que caminen despacio delante de los coches.
La Dirección General de Tráfico ha comenzado a instalar este jueves figuras de peatón de dos metros y medio de altura en cada paso de cebra de las ciudades españolas para que los conductores comprueben a simple vista si respetan la distancia de seguridad. La medida, que arranca con carácter experimental en Madrid y Sevilla, obligará a los ayuntamientos a retirar farolas, marquesinas y kioscos para que las efigies quepan en las aceras.
Los consistorios que se nieguen a colocar las figuras deberán contratar a un vecino por cada cruce para que camine despacio delante de los vehículos durante todo el día. El Ministerio de Transportes ha fijado un sueldo de 1.100 euros mensuales para estos caminantes, que tendrán que llevar chaleco reflectante y calzado cerrado, y que serán multados si aceleran el paso sin motivo justificado.
Automovilistas Europeos Asociados ha advertido de que la norma provocará un «laberinto de normativas locales contradictorias»: en algunos municipios el peatón medirá dos metros y medio, en otros tres, y en las travesías de la red secundaria se permitirá que sea de gomaespuma. La DGT ha respondido que los conductores podrán consultar la altura exacta de cada figura en una aplicación móvil que se actualizará cada vez que un ayuntamiento cambie de proveedor.
Los repartidores en bicicleta han sido los primeros en adaptarse: muchos circulan ya con un metro plegable en el manillar para medir la separación con los coches y evitar sanciones. «Si el peatón de mi calle mide dos metros y medio, yo dejo cinco metros y medio, por si acaso», explica un mensajero de Barcelona que ha empezado a cronometrar sus trayectos con un reloj de cocina.
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