Un ayuntamiento prohíbe talar árboles rectos y obliga a los vecinos a torcer los suyos a mano para que no acaben en vigas
La medida, inspirada en un proverbio taoísta, convierte la poda en un trámite vecinal: cada árbol recto debe ser retorcido con cuerdas y poleas antes de que alguien lo convierta en madera.
El Ayuntamiento de Villanudos de la Vega ha aprobado una ordenanza por la que ningún árbol recto podrá permanecer en pie en el término municipal. La norma, que entró en vigor esta madrugada, obliga a los propietarios a retorcer manualmente los troncos con cuerdas, poleas y torniquetes vecinales hasta que presenten una curvatura mínima de veinte grados. Los árboles que no alcancen esa deformidad serán talados y convertidos en vigas para el nuevo polideportivo.
La concejalía de Parques y Jardines ha instalado talleres de torsión en cada plaza. Los vecinos acuden con sus propias herramientas y compiten por el tronco más nudoso. «Si un árbol se endereza, lo perdemos», ha declarado la concejala responsable. «Preferimos un bosque inútil pero vivo a una arboleda recta que acabe en tablones». Las cuadrillas municipales recorren las calles midiendo la curvatura con escuadras y marcando en rojo los ejemplares que aún se resisten a torcerse.
La medida ha disparado la demanda de cuerdas de cáñamo y ha obligado a reabrir la antigua fábrica de poleas. Los colegios han sustituido la clase de gimnasia por sesiones de torsión colectiva. Los carpinteros locales, sin encargos, se han reconvertido en instructores de deformación arbórea. El consistorio estudia ahora aplicar la misma técnica a las farolas y a los postes de la luz, para que nada en el municipio pueda ser reutilizado con un fin ajeno a su propia forma.
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