Un gimnasio de Madrid prohíbe la entrada a los mayores de 50 que no acrediten haber levantado su propio peso en la puerta
La cadena Metropolitan Isozaki estrena en septiembre un control de acceso para socios veteranos: sentadilla con barra vacía antes de pasar al vestuario. La dirección defiende la medida como «una cuestión de coherencia con la nueva doctrina de la fuerza».
La cadena de gimnasios Metropolitan Isozaki ha instalado en su sede central un torno de acceso que no se abre con tarjeta, sino con una sentadilla completa con barra vacía y dos flexiones de brazo supervisadas por un entrenador. Desde el 1 de septiembre, todo socio mayor de 50 años que pretenda entrar a la sala de musculación debe demostrar primero que puede levantarse de la silla de recepción sin apoyar las manos, gesto que la dirección considera «la prueba de fuego del curso que empieza».
La medida, bautizada internamente como «Protocolo Septiembre», ha obligado a reordenar la entrada del centro. La cola de veteranos esperando su turno para la sentadilla de acceso alcanza ya la acera y los responsables han tenido que habilitar una segunda fila para quienes solo vienen a la piscina. «El cuerpo necesita tiempo para adaptarse, pero la puerta no», declaró la directora de actividades dirigidas, Fernanda Gentilini, ante la aglomeración. «Antes de pensar en el peso o en la intensidad, hay que asegurarse de que los movimientos básicos se ejecutan bien. Y eso empieza en el umbral».
Los primeros afectados han respondido con una iniciativa propia: un grupo de socios jubilados entrena cada mañana en el banco del parque contiguo para poder superar el acceso al día siguiente. La dirección estudia ahora ampliar el protocolo a las clases de ciclo, donde los pedales arrancarán únicamente tras acreditar diez abdominales. «La fuerza construye la base, masa muscular, metabolismo y protección articular», recordó Gentilini. «Y también la cola de la calle Alcalá».
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