Un joven abre un bar en un pueblo de 100 habitantes y el pueblo entero se muda al bar para que no tenga que irse
Mario Pérez, de 23 años, regenta el Bar Haro en Valdemoro-Sierra (Cuenca). Los vecinos han decidido trasladar sus casas y sus oficios al interior del local para garantizar que el joven no abandone el municipio.
Los vecinos de Valdemoro-Sierra, en la Serranía de Cuenca, han aprobado en asamblea trasladar sus viviendas y sus oficios al interior del Bar Haro para que su propietario, Mario Pérez, de 23 años, no tenga que irse del pueblo. La medida, que afecta a las 97 personas censadas, convierte el establecimiento en el único núcleo habitado del municipio.
El fontanero, el electricista y el albañil han instalado ya sus talleres junto a la barra. El resto de vecinos duerme en colchones dispuestos entre las mesas de dominó. «Hemos venido a quedarnos, y si él se queda, nosotros también», ha declarado el alcalde, que despacha desde la máquina de tabaco. Las obras de adaptación han obligado a retirar la terraza para construir un pasillo que conecta la cocina con el consultorio médico.
La Diputación de Cuenca ha anunciado que replicará el modelo en otros municipios vaciados: en lugar de llevar servicios a los pueblos, llevará los pueblos a los bares. Mario Pérez ha señalado que su éxito ya no depende de la facturación, sino de que nadie tenga que salir a la calle para nada. El Ayuntamiento estudia ahora empadronar a los vecinos en el libro de reservas del local.
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